
Y pasan las horas, relajadas temerosas de un sol, con el solo ruido de una gota tiembla el vaso que reclinado encima de una mesa, helado queda. Y su vaho asoma la fragilidad que su cristal esconde.Y el vaso sigue siendo redondo, transparente y su bebida insípida, sin gusto, sin olor y aun así sigue sin verlo. Sin darse cuenta la falta que tiene, necesidad de verlo lleno. Para cuando? solo el vaso lo sabrá