viernes, 25 de enero de 2008

Sueño cumplido



La vi tumbada en la cama, desnuda y yo frente a ella sentí que deseaba tenerla más cerca. En su pecho se alzaban sus pezones como si me dijeran que allí tendría que saborear lo más dulce, dormía pero no pude, tenía que acariciarla lenta y suavemente para notar como su respiración se iba acelerando. Pero algo me freno, de la nada su mano se poso en la mía... creí oír mi nombre que de sus labios se escapó y no pude más, mis manos se deslizaron hacia su pecho y mis labios húmedos por el deseo fueron a buscar su cuello, “ mas fuerte decía ella”, y cada vez mi boca lentamente iba acercándose a la suya, se chupo los labios y mordió el inferior con tanta suavidad que me impulso a su boca, introduciendo suavemente mi lengua entre sus labios, tenia asida parte de mi cuello y mi cabeza, la acerque fuerte a mi cara, la mire y la bese mientras mis manos seguían moldeando su cuerpo, me miro y con su mirada me pedía que no frenara mis intenciones solamente en su pecho sino que viajaran por su cuerpo. En mi oído tenía su boca y el suspiro empezó a cambiar de rumbo y pasó a un gemido tímido de placer, en ese momento la invité fuertemente a que se posara encima de mi cuerpo con gran seguridad, comenzó a deslizar su cuerpo haciéndome rozar con mis labios su pecho tierno y caliente y con mi lengua saboree su pezón y como si de una fresa ácida y dulce fuese me deleite mientras ella iba poco a poco viendo cómo iba siendo mía. Por pocos instantes, eso creí. Giro su cabeza de un lado hacia el otro con gran suavidad y de sus labios un sonido se oyó mientras su sonrisa me decía, “esta vez TU vas a ser mía”. Aferrándome a sus muslos y haciendo que nuestros pubis desnudos y húmedos se unieran. Sus movimientos eran intensos, precisos y yo cada vez me excitaba más y solo mi mirada se centraba en esa boca, ese deseo que entre abierta me mostraba. En ocasiones poseía su lengua pero rápido la guardaba. Sus manos me agarraban fuerte las muñecas, cerré los ojos un instante y pensé por un momento, “¡que me haga suya por dios!, ya no puedo más sentir, me está volviendo loca” y ella mientras hacía que su pelo acariciara mi torso y su lengua recorría mi cuello, era una locura de placer, sumisa, era la palabra si he de describir ese momento. Lentamente y haciendo que mis manos acariciaran con fuerza su cuerpo, comenzó a subir, besé cada rincón que ella me arrimaba y por fin note en mi boca como llegaba a donde más deseaba, se poso lentamente en mi cara y su pubis descanso entre mis labios y con un delicado movimiento pase mi lengua por su clítoris, haciéndole notar que ya estaba donde deseábamos. Pasados unos pocos minutos, descendió hacia mi cuerpo, entrelazó su mano con la mía y me susurro al oído “dime qué quieres que te haga mía” Su insinuación, fue correspondida con un “hazme tuya” y sin dejar de acariciarla, recorriendo mis manos su piel, dejé que así fuera, mientras mi lengua dejaba que se fuera alejando, mis ojos querían seguirla pero hube de cerrarlos por la excitación que tenia, paso sus manos desde mi cuello hasta el estomago, mientras me seguía besando el cuerpo, paso despacio su mano por mi pierna hasta llegar a la ingle y suavemente rozaba con su pezón mi pubis. Mi respiración paso a ser gemidos de placer, iba marcando cada centímetro de mi cuerpo, al sentir su pezón hizo que mis adentros explotara pero frenando esa situación, mi ansia era que me hiciera suya y su deseo no pudo mas, acercó la mano con gran suavidad, primero el clítoris ó hay creo que lo sentí pues en ese momento no podía ya pensar. Insinuosa se metía los dedos en la boca y volvía a tocarlo con suavidad, se notaba que no quería que esto terminara nunca. Introdujo dentro de mi uno de sus suaves dedos, sentí como se introducía y mi placer ya era extremo, necesitaba acariciarla, busque su mano y con lentitud le cogí los dedos, suavemente los chupe y dirigiéndolos hacia mi pubis no fue necesario decirle lo que quería, mientras sus dedos se introducían una y otra vez, su boca me rozaba con sutileza, notando su aliento cada vez más cerca, su nombre salió de mi boca cuando note su lengua, no chupaba sin más, me besaba como jamás hubiese pensado que se podría hacer. Mi mano se poso en su cabeza y agarro su pelo, en ese momento ella gimió de placer. Mi cuerpo seguía el ritmo de su lengua que cada vez la notaba más intensa, sobre clítoris en ocasiones, como si intentara introducirse en mi interior, no podía dejar de notarla y mi interior solo pedía mas y mas y en susurro pero firme le rogaba que por dios no parara, aferrándome en su pelo escuchaba sus gemido, del placer que ella también sentía, incluso llegando a estar en el mismo momento de éxtasis. El ritmo se aceleró, una explosión sentí por dentro, para y no pares a la vez, saco con suavidad sus dedos de mi interior y bebió de mí. Comenzó a subir despacio hacia mi boca y con una caricia apartándole su pelo de la cara y mirándola a los ojos, desee hacerla mía, con un gesto rápido pero delicado la pose debajo de mi para sentir su cuerpo debajo del mío, mi boca recorrió su pecho de lado a lado como si de su boca se tratara, mientras mi mano se iba deslizando hacia su pubis, lenta, suave, insinuosamente. Notaba como se retorcía, sus brazos subieron hacia la cabeza y los apoyo en la pared apretándola con fuerza, música de sus labios salía y de su boca “¡quiero sentirme sucia”! ni por un instante dude ante su petición y mi dedo pulgar se introdujo en ella, mientras de su boca se oía el placer y cerraba los ojos mientras mi dedo buscaba en sus adentros ese lugar que a ella le hiciera perder el control, eran movimientos rápidos y lentos pero cuando ella quería que yo me quedara en su interior me susurraba “no lo saques déjalo ahí” mi lengua jugaba con la suya yo le preguntaba “¿te gusta?” y con un “si” casi sin fin respondía. Le excitaba oír mi voz, mientras no dejaba de sentirme dentro de ella, ya eran tres los que le introducía y cada vez era más el placer, los orientaba hacia arriba ¡Dios como me sentía! como notaba a veces mis movimientos en su interior, eran lentos suaves y cuando era necesario mi lengua volvía a su pecho pero cada vez bajaba mas y mas. Pose sobre ella mi pubis, quería que notara como me sentía, que se convirtieran en uno solo, me movía encima de ella, mi cuerpo era una maquina de sexo. Ante sus gemidos y respiración, fui bajando lentamente, sabiendo que ella era lo que realmente deseaba, mientras me desprendía de su boca la miraba diciéndole,” te voy a hacer mía”. Le abrí las piernas y entre ellas puse mi pecho, rozándolo suavemente pero lo justo para que ella lo notara. Retorciéndose, sus manos aferrándose a las sabanas mojadas pose mi boca sobre su pubis, solo la hacía notar mi aliento. Ya sabía que iba a comérselo que iba hacerlo mío. La mire y le pregunte “¿que quieres sentir?” casi sin poder hablar por sus gemidos “placer” fue lo que dijo, comencé a pasarle mi lengua húmeda por el clítoris, jugaba él, sus labios succionaba porque los quería sentir míos y mientras acariciaba su pecho mis dedos se introducían otra vez en su interior y no era por estar de nada, necesitaba oírla gritar, succionaba y le introducía mi lengua, mis dedos jugaban también, era todo placer, mi pulgar era la clave pero mientras le acariciaba su clítoris mi lengua iba a mas y mas, ya no tenía remedio, casi era mía, cuando ya no podía mas y por la locura de tanto sentir dentro me pose encima de ella y con mi cuerpo le deje que soltara todo ese placer que tenía que soltar, nuestros cuerpo cansados pero relajados y mojados se fundieron en uno solo por lo que había sucedido.