
La seda al tacto recubre mi cuerpo, una brisa suave me hace estremecer, de gotas de rocío parece me cubre cuando el corazón comienza fuerte a latir. Después de amar cada rincón de mi ser la miro, tumbada, en la cama, aterciopelada a la luz de tan solo la pantalla del ordenador, la piel parece tener, respiración onda y pausada. Reposada tiene con gran suavidad su mano encima del colchón, aferrándose con la otra a una pequeña manta. De fondo un piano suena, una melodía embriagadora, y vuelve a aflorar mis recuerdos, aquello que no hace más de unos segundos con ella en esa cama ocurrió. Mis sentimientos son claros, amor, devoción, lealtad, honestidad, admiración, respeto, cariño,... la melodía del piano ya acaba y así también estas palabras llegan a su fin.
